Euskadi 1985. El colegio ha terminado, por fin llegan las ansiadas vacaciones. Marcos y sus tres amigos, José Antonio, Paquito y Toni, reciben expectantes la llegada del verano, un verano prometedor sobre todo porque a sus doce años poco importa dónde, ni cuándo, ni cómo. Recorrerán las horas en el laberinto que la vida les ha deparado, en una Euskadi antigua, luchadora, convulsa. Un laberinto de paredes grafiteras, donde rebotan las pelotas de goma y los sueños de libertad; cubierto de un cielo gris prefabricado en cooperativas, donde la muerte y la vida ya no mantienen relaciones formales.
Una vez que los seis amigos estaban listos para salir, Marcos introdujo al verano: "¡Aún no hay tiempo para ver lo que está en tu espíritu!" José Antonio, con un rostro cruzado como si fuera un tesoro de oro, dijo: "Pero esto es lo que quiero ver." Paquito, con sus ojos azules y sus fríos manos, respondió: "Y yo, mi espíritu es el verano." Toni, con sus labios rojos y sus ojos verdes, respondió: "Eso es lo que quiero ver."
Marcos, José Antonio, Paquito y Toni, reciben expectantes la llegada del verano, un verano prometedor sobre todo porque a sus doce años poco importa dónde, ni cuándo, ni cómo. Recorrerán las horas en el laberinto que la vida les ha deparado, en una Euskadi antigua, luchadora, convulsa. Un laberinto de paredes grafiteras, donde rebotan las pelotas de goma y los sueños de libertad; cubierto de un cielo gris prefabricado en cooperativas, donde la muerte y la vida ya no mantienen relaciones formales.
Este verano, los amigos se dividieron entre tres partidas. Las primeras partidas, marcadas por la sol y la luna, eran las que descubrió el verano. Las segunda partidas, marcadas por el viento y el agua, eran las que descubrió las montañas. La ultima partida, marcada por la luz y la noche, eran las que descubrió el verano.
La primera partida fue el máximo de amor que Marcos podía tener. Su espíritu descubierto en la luna y en la sol, su espíritu se transformó en una luz increíble. Este lugar, en la nube, era el verdadero lugar para Marcos.
La segunda partida fue el más triste que Marcos podía tener. Su espíritu descubierto en la montaña y en la agua, su espíritu se transformó en un misterio. Este lugar, en la agua, era el verdadero lugar para Marcos.
La ultima partida fue el más emocionante que Marcos podía tener. Su espíritu descubierto en la luz y la noche, su espíritu se transformó en una cantante. Este lugar, en la noche, era el verdadero lugar para Marcos.
Este verano, los amigos se dividieron entre tres partidas. Las primeras partidas, marcadas por la sol y la luna, eran las que descubrió el verano. Las segunda partidas, marcadas por el viento y el agua, eran las que descubrió las montañas. La ultima partida, marcada por la luz y la noche, eran las que descubrió el verano.
En el verano final, Marcos recuerda a sus amigas que habían sido tan importantes en su vida. Ahora, después de todo, está en la nube con un espíritu tranquilo. Este verano, porque a sus doce años poco importa dónde, ni cuándo, ni cómo.